Por la mañana se calentaba los brazos sobre las cinias azules de los quemadores de gas y ponía agua a hervir para preparar el café y los huevos. Miraba por encima del periódico imaginando que ella y Pinky eran Beatrice y Benedick, o Nick y Nora Charles, que era lo que siempre quería ser en una relación amorosa, al menos durante unos cuantos días, hasta que la evidencia la superaba.
De "El cazador judío"
uno de los cuentos de "Como la vida misma"
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