No se metió en la cama a su lado, bajo el lío de cables y tubos que salían y entraban de bolsas de sangre y agua, no se metió en la cama a su lado para sentir su cuerpo junto al suyo, aunque lo barajó, cómo rodearlo con su brazo -con mucho cuidado- y apoyar la cara contra la mejilla de él, cómo le diría: «Acaso no sabes que sólo me fugaría contigo?», porque sabía que le complacería, lo creyese o no; pese a que se vio a sí misma haciendo esas cosas, no las hizo.
De "Lo que cabe en un instante"
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