29.1.26

Wanda Heinrichová. Estación del norte

la estepa desemboca en los mares fríos
el terraplén ferroviario la balsa insegura
en agosto haces de hierba seca saludaban 
a las excursiones por los pueblos del Elba
ahora nada sólo andén el borde de todo
una plataforma de salto 
hacia una anécdota barbuda por ejemplo 
ir y venir entre Viena y Berlín 
en tren con el señor Kohn
faltan más de cien años
para la decisión de la Anna de Tolstoi
por las escaleras una bajada a la sala
en las paredes azulejos
y sobre los bancos pudriéndose 
terrones en los abrigos del Ejército de Salvación 
no me paso ni un cráter un poco más allá
el futuro un diente cariado 



En "De sombra y terciopelo. Diecisiete poetas checas (1963-1988)"
    

28.1.26

Sylva Fischerová. Columpio en las profundidades del caos

A veces se aparecen los muertos. Más afables 
      que los demonios,
repiten que nos aman
mezclan un guiso aguado
momentos que están y no están. 
Dicen que no debo
caminar hasta el final, donde vive
el mundo sin acabar, apedreando 
        cada segundo...
Donde el camino es una estatua de un camino,
hecha de sueños y de mostaza y de lágrimas. 
De donde se derraman
casitas categorizadas,
una breve conexión de metáfora, ojos como compases 
      en un túnel hacia el vacío 
            palabras!
   
Un niño se balancea en un columpio 
en medio del caos.
El caos es blanco, dorado bermellón, 
azul como una habitación con una cuna en medio,
habitación de un muerto.
Un niño se balancea en un columpio y mira
con atención. Enseguida se levanta
y se va
a comer a la cocina.
   
En la cocina hay pan con mantequilla
  y mostaza.
Ahí vive la infancia.
No soy yo. Otra persona 
iba a la nevera
a comer caviar. Infancia: oruga y mariposa,
unidas únicamente 
      por la información;
eso es un detalle, rey del Imperio de la Memoria;
el detalle conlleva dolor.
Madre, somos nosotros
los que nos aparecemos a los muertos,
apedreamos cada segundo, somos
estatuas de mostaza, de otra manera
no podemos vivir.


En "De sombra y terciopelo. Diecisiete poetas checas (1963-1988)"
    

27.1.26

Oriana Fallaci. Il sesso inutile*

Era verano cuando el director del periódico me preguntó si quería dar una vuelta por el mundo parándome sobretodo en Oriente. Naturalmente, me explicó, había que esperar a que la estación de las Grandes Lluvias hubiese acabado: en resumen habría debido de partir en invierno. La expresión Grandes Lluvias tiene siempre su efecto, un poco como decir "el duque de Norfolk me ha contado..." o "no sé si conoces aquel restaurante en la calle Cechov en Leningrado...". Incluso un periodista acostumbrado a quedarse en países lejanos y privado de cualquier ilusión sobre la excepcionalidad de ciertos viajes acaba por quedar impresionado, e interesarse. «Por qué no?» respondí. «Qué tendría que hacer en Oriente?» Tendría que hacer, añadió él, un reportaje sobre las mujeres. Y en este punto la expresión Grandes Lluvias perdió todo su efecto.
En la medida de mis posibilidades, evito siempre escribir sobre las mujeres o sobre los problemas de las mujeres. No sé porqué es algo que me disgusta, me parece ridícula. Las mujeres no son una fauna especial y no entiendo porque razón deben constituir, especialmente en los periódicos, un argumento a parte: como el deporte, la política o el parte meteorológico. El padreterno fabricó hombres y mujeres para que estuvieran juntos, y desde el momento en que eso puede ser muy placentero, que digan ciertos desviacionistas, tratar a las mujeres como si viviesen en otro planeta donde se reproducen por partogénesis me parece que no tiene sentido.


Principio de "Il sesso inutile"
    

26.1.26

Angela Marinescu. Soy para mi capricho

Romperé mis votos en una celda,
arrojaré el gesto de mi desesperación 
y me cortaré las venas que ya no quiero.
   
las palabras sombrías son el sexo.
cuando pueda ser yo misma, habrá sombra.
algunas destrucciones; algunas palabras.
el saxofón se llena de sangre.
en algún lugar del cielo, la melancolía nos roza.
  
listados y desconocidos.


De "El parque"

25.1.26

Piedad Bonnett. II

Ya no me asombro, ya no me pregunto,
por el detrás
  
la fuerza debe estar en otra parte
  
en renacer de mí cada mañana
en hacerme desierto cuando llueve
  
en cerrarme como una adormidera.


De "Los hombres de mi vida"
    

24.1.26

Julia Coria. El ombligo del mundo. Notas para escribir autoficción

La primera vez que escuché hablar sobre literatura del yo fue tras la publicación de mi novela Todo nos sale bien. Por entonces empecé a recibir invitaciones a ferias y otros eventos literarios para conversar con colegas acerca de nuestros libros a los que, recién ahora me enteraba, les cabía ese rótulo.


Principio de "El ombligo del mundo. Notas para escribir autoficción"
    

23.1.26

Lana Corujo. Han cantado bingo

el juego¹⁰


Cuando nadie nos mira, salimos por la puerta de atrás. Pisamos el antiguo aljibe. Levantamos las piernas por encima del muro y miramos hacia El Ahorcado. Las normas del juego son sencillas.*

  1. No podemos usar la linterna a la vuelta.
  2. Corremos de la mano.
  3. Contamos hasta tres.
  4. Si El Ahorcado alcanza a una de las dos, la otra sigue jugando sola.
Mi hermana y yo caminamos por el picón hasta llegar a la pared del volcán. Las noches siempre abren una puerta para que lo extraño suceda, eso hace que nuestros corazones suenen llenitos de miedo. De todos los juegos que hemos inventado, este es nuestro favorito.



*Asimismo, para este libro solo hay algo a tener en cuenta: cada número que acompaña el título de capítulo indica la edad de la voz protagonista.



Principio de "Han cantado bingo"

22.1.26

Gioconda Belli. Mujer en estación

Vivaldi en mí. 
Violines doblándome las piernas
clavicordio de ojos ausentes
besos insoportablemente perdidos
manos abiertas tristes
caricias que caen 
otoños de árboles
primaveras que sólo Vivaldi conoce.
  
Habito el frío de tu ciudad de invierno.
Una cama vacía 
una mujer furiosamente piel
maldiciendo la maldita distancia
acostándose con nieve
durmiendo con Vivaldi
soñando con Ulises.


De "Material de lectura"
    

21.1.26

Blanca Eslava. Aurora

Estoy en la junta del día,
estoy en las lindes del sueño,
estoy en la aurora de la luz.
Todo es quietud,
no hay sonidos.
Vengo del silencio
de una larga noche,
los colores comienzan 
a despertar desde el fuego
oculto bajo la tierra.
Linde
       Junta
            Escuadra
La vida comienza ahora
y yo estoy aquí para recibirla.


De "Certeza del amanecer"
    

20.1.26

Colette. Flores

Que de una pintura fiel, respetuosa de su modelo, y donde la imaginación no se reserva la menor parte, brote la poesía, es una aventura bastante rara, y maravillosa. Suele recompensar al pintor con mayor frecuencia que al escritor, para quien el éxito es menos cuestión de pensamiento que de hallazgo de palabras. En ocasiones, las palabras, llamadas, signos errantes en el aire, se dignan descender, reunirse, fijarse. Así es como parece formarse el pequeño milagro que suele llamar el huevo de oro, la pompa, la flor: una frase digna de lo que pretendió describir.


De "Flores"
En "Miscelánea"