15.2.26

Jitka N. Srbová. Marie va por el bosque

a la abuela, 25 de mayo de 2015

Marie va por el bosque, el bosque es soledad y ondas.
Los pies desnudos sobre la hierba, desnudo también el tiempo
y ahora se navega a través.
  
Marie oye un llanto, son los parientes del difunto, 
lo limpia con la mano en la corteza de un alerce. 
   
Marie va por el bosque, el bosque huele a resina,
es hermoso, es desesperado,
por el bosque lleno de resina deambulan los pies de los vagabundos.
Aquí surge la compasión llevada con la corriente profunda hacia el lago.
   
Sientes compasión? Marie pregunta a un mirlo.
Y el mirlo no siente compasión, ni por el gusano
ni por sí mismo.
   
Marie va por el bosque, en él incluso llueve:
es un verdadero bosque. Hay anillos
de amor en los troncos, y no se pudrirán nunca.
   
Marie va por el bosque como por el salón, 
va por el bosque como por la cocina
aquí el azucarero, aquí el reloj,
el tiempo descansa en una rama en forma de pájaro carpintero.
   
Un rayo es el corazón de un gong que justo suena,
en la luz del claro hay tanto ruido
que los tímpanos estallan.
   
Marie va por el bosque, es hermosa,
con cada paso más hermosa,
una corza se exhibe inútilmente entre los árboles.
   
Nada se mueve. Sólo el tiempo que devora los sucesos
con un decente tenedor de guarnición. 
Por la mañana era primavera, ahora es noviembre,
   
Marie va con el tiempo hacia la salida.


En "De sombra y terciopelo. Diecisiete poetas checas (1963-1988)"
    

14.2.26

Sylvia Plath. Albada

El amor te dio cuerda como a un reloj de oro macizo.
La matrona te dio palmadas en los pies, y tu grito pelado
se incorporó a los elementos.
  
Nuestras voces resuenan, amplificando tu llegada. Nueva estatua.
En un museo destemplado, tu desnudez
ensombrece nuestra seguridad. Te rodeamos expectantes como paredes.
   
Si soy tu madre,
lo soy como la nube que condensa un espejo y allí proyecta
el instante mismo en que el viento la borra lentamente. 
 
Toda la noche la polilla de tu aliento
titila entre las rosas anodinas. Me despierto a escuchar:
en mi oído se mueve un mar lejano.
  
Un grito, y salgo de mi cama a trompicones, vacuna y floreada
con mi camisón victoriano.
Tu boca se abre, y es limpia como la de un gato. El marco de la ventana
  
palidece y engulle sus estrellas sin brillo. Y ahora ensayas
tu puñado de notas;
las nítidas vocales se elevan como globos.

19 de febrero de 1961


De "Ariel"


13.2.26

Mary Oliver. La garza blanca se alza sobre Blackwater

Me pregunto
  qué es
    lo que voy a lograr
      hoy
   
si algo
  puede llamarse
    con esa maravillosa palabra.
      No será
   
mi labor habitual
  consistente en poner
    palabras en una página,
      el lápiz
   
convocando con titubeos
  la luz del mundo
    mas nada que aparezca en el papel
      será ni la mitad de radiante
   
que la hilaridad verbal
  del sinsonte
    en el quieto arbusto deshojado
      del cementerio
   
o la blanca garza
  alzándose
    por encima de las ciénaga
      y de la oscuridad,
   
sus amarillos ojos
  y amplias alas llevando
    la luz del mundo
      en la luz del mundo
   
ah sí, lo veo.
  Es exactamente
    el poema
      que deseaba escribir.


De "Poemas nuevos y reunidos. Volumen dos"
En "Devociones"
    

12.2.26

Carmen Méndez Barrera. Se murió de la pena...

Se murió de la pena.
No por la puñalaita trapera de don Juan.
Tranquila, Inés, que ya se enterarán.


De "Heroína"
    

11.2.26

Simona Racková. Si yo fuera Sylvia Plath

Qué pasó justo antes
de que el océano me agarrara por los tobillos?
Qué pasó antes de arrojarme
a su fondo, a mi fondo?
Estábamos en Sunshine Coast, al borde del Pacífico 
Eras mi amigo, y eso es más que un marido
el único al que se puede acudir volando y atravesando medio mundo
El océano no es el mar, tiene otra fuerza, se nota;
querías protegerme, y yo me fui a por las olas
El deleite de ser sometida
El deleite de ser inundada
  
Nos sumergimos, nos encontramos
con la piel rasgada, saturados 
No podía hartarme de mirar a ese elemento
y, mientras planeabas cuándo nos iríamos de ese lugar
-Green Island, Port Douglas, Harvey Bay todas las señales de la nostalgia-,
yo pensaba en Virginia Woolf,
en cómo entraba en el río con esas faldas largas y pesadas
con esas faldas de lana, faldas de ondas
   
Si hubiera sido Sylvia Plath, 
qué habría decidido?
Ayer leí de nuevo Ariel, derribada, llevada, cautivada
Mis hijos, al lado, armaban vías de trenes
a un paso de mí, sólo a un paso de tu muerte, leí:
«la habitación estaba cerrada y el espacio bajo la puerta cuidadosamente rellenado
para que el gas no llegara a los niños»
Cuidadosamente... Al diablo con el cuidado,
ellos estaban allí, estaban allí,
gritaban, golpeaban la puerta, la de tres años colgada de la manilla
Sylvia, estaban allí, asustados, hambrientos,
el más pequeño, con el pañal arrancado,
extiende la caca por su cara y por las barras de la cuna,
esa palabra de la traducción, esa palabra de tu poema,
mientras su madre en la cocina, igual que mi padre después,
en la cocina, en el frío, en una habitación sin salida
mi pequeña Sylvia, nos quedaremos solas para siempre
   
Claro, solas para siempre
Estoy en la cocina, al borde del océano 
Y no soy Virginia, y no soy Sylvia
Y no sé qué decisión tomaré 
Ni cuando


En "De sombra y terciopelo. Diecisiete poetas checas (1963-1988)"
     

10.2.26

Taina Tervonen. Los vigías

Domingo por la tarde. Estoy en mi casa, en París, y un barco navega por mi salón. «Dentro de un rato tendremos cincuenta y cinco muertos», reza el mensaje de WhatsApp. 
Son las 16:36 del 16 de enero de 2022. Hay un barco en peligro entre Marruecos y Canarias. Abro por primera vez la puerta de la simultaneidad, del tiempo que transcurre aquí y en el Atlántico. La embarcación zarpó de Tarfaya a medianoche con cincuenta y cinco pasajeros a bordo. La Marina marroquí recibió un aviso a las cuatro de la madrugada; han pasado más de doce horas desde entonces y acaban de salir al mar para proceder al rescate.
Nuevo mensaje: «La Marina marroquí no los localiza».
Luego otro, a las ocho de la noche: «10 supervivientes. 2 cadáveres. Los demás han desaparecido». Es el primer naufragio al que asisto en directo.


Principio de "Los vigías"
    

9.2.26

Juana Castro. Erica Pájaro

A Erica Jong
con el título de su libro.


Esta cama me sabe a naftalina,
a pan atrasado y a perfume
         sin tapa.
Es la misma minuta reservada 
del mismo arco-iris gris de cada noche.
Y las alas se duermen
mirando las cortinas.
Y los días escalan un camino
incoloro de brisas y de pájaros.
Los cristales cerrados 
me tientan a la vez y me protegen
de la danza cromada
en total inmersión de los que viven. 
Me circunda una cárcel sin fronteras
mientras suena la música del águila.


De "Cóncava mujer"
    

8.2.26

Kateřina Rudčenková. Quizá tú misma seas esa luz roja en el faro...

Quizá tú misma seas esa luz roja en el faro 
que no permite estrellarse a los barcos y los aviones 
y ni siquiera lo sepas.
  
Quizá precisamente tú vigiles la tierra firme.
  
Quizá precisamente a tus pies
descanse en la arena un huevo de gaviota
desovado para una cena íntima.
  
Es bastante probable que precisamente en la hierba
de tus dunas -lugar único en el mundo-
anide una bandada de aves exóticas.
   
Retrocede un paso.
Tu soledad en la punta del espigón sur
probablemente tenga un significado más profundo
que la mera soledad.


En "De sombra y terciopelo. Diecisiete poetas checas (1963-1988)"
    

7.2.26

Klára Goldstein. hiberno

hiberno 
en tu lado de la cama
donde la pintura se cae
en forma
de buque mercante portugués
donde los alcatraces
patiazules
cazan enredados en las fibras textiles
hiberno
lejos de la puerta
a un paso de la ventana
por el fondo de una olla
pasa el trópico


En "De sombra y terciopelo. Diecisiete poetas checas (1963-1988)"
     

6.2.26

Sandra Petrignani. Autobiografía de mis perros

ADVERTENCIA AL LECTOR


En este libro todo es verdad y todo es falso. Realidad e imaginación se entrelazan de modo inextricable. Como en los sueños resulta difícil ahora deshacer la madeja, sobre todo para mí, que soy quien lo soñó/escribió. No se debe tratar, pues, de dar un nombre auténtico a los personajes. Incluso el nombre de mis perros, que vivieron realmente, todos ellos, y tal y como los describo, lo he modificado en algunos casos. La razón es que sobre la página los nombres inventados, a veces, resultan más auténticos. Y porque cuanto más profundizamos en nosotros mismos, más descubrimos que no somos nosotros mismos.


Principio de "Autobiografía de mis perros"