2.4.25

Elvira Dones. Virgen jurada

Y de nuevo, inmensa
ilimitada, se reanudará
la vida, sin ojos, sin palabra,
sin pensamiento.
Nâzım Hikmet,
«El rayo está cargado de miel»


I.
OCTUBRE DE 2001

-Conque es usted poeta, señor Doda -observa el compañero de viaje que durante siete horas ha ocupado el asiento contiguo al de Hana en el avión.
La cola de pasajeros ante el control de pasaportes del aeropuerto internacional de Washington es una serpiente agotada.
-No exactamente -responde ella, procurando sonreír. 
-Pero escribe poemas, si no he entendido mal.
No se escriben buenos poemas con la vulva seca, dice Hana para sus adentros. Mira para otro lado. Una mujer se retoca el pintalabios, su hombre la mira con una pizca de desagrado, dando golpecitos al pasaporte. Ella cataloga la escena como «hombre desenamorado, mujer ingenua, tregua conyugal a punto de vencer».


Principio de "Virgen jurada"
    

1.4.25

Marina Mariasch. Efectos personales

Hablar es perder siempre. A las nueve de la noche, como una tormenta que se larga de golpe, las personas salen a las ventanas, a los balcones, y aplauden. Es una costumbre que empezó en estos días para homenajear a los médicos que sostienen vivo al mundo. Pienso que también es un aplauso para nosotros mismos. Nos felicitamos con golpes de manos, un signo universal de celebración, algo tan ridículo como si titáramos besos o repitiéramos una sílaba para manifestar que estamos contentos por lo que pasó tatatatatatatatata. Un día más en la tierra de edificios brotados de la locura automática. Buen día, esta es mi mesita de luz, esta es mi silla, mi taza, mi cama. Este es el piso donde tengo que pararme y caminar. Despertarse y reconocer lo que nos rodea es un trabajo diario.


Principio de "Efectos personales"
    

31.3.25

Rosella Postorino. Me limitaba a amarte

El niño caminaba tan pegado a la madre que ella se detuvo y le dijo:
-Por qué te me echas encima, no ves que tropezamos?
Era superior a él. Tenía diez años y, desde hacia cinco, vivía en el tormento de su ausencia, se pasaba la semana asomado a la ventana, arrodillado sobre una silla, esperando. Luego llegaba la madre y el niño era peor que los perros que no saben ir atados, resoplaba ella. Y él pensaba que lo ataban corto justo por la alegría de verse por fin con el amo. No decía nada.


Principio de "Me limitaba a amarte"
     

30.3.25

Ana Luísa Amaral. Entre mitos: o parábola

No sabían, 
los que vivían felices a orillas del Nilo,
de la llegada de aquellos que habrían de reducirlos casi a escombros,
ni de los que más tarde les habrían de robar tierras e ideas
y saquear la belleza de las piedras en perfecto equilibrio, y noche y luz perfecta,
en busca de las joyas y del oro y de un conocimiento 
que no les pertenecía. 
   
No sabían,
porque vivían en el centro de su tiempo,
y el centro del tiempo nunca sabe cómo será su transcurso,
como la corriente de un río no conoce su desembocadura,
solo las orillas por las que pasa y le dan luz, o sombra.
   
Y aunque a orillas del Nilo
habitaban no solo los poseedores de mucho,
sino también aquellos que escaso sustento y techo tenían,
a todos les unía esa creencia en una paz futura,
en atravesar otras orillas y encontrar paz.
   
No sabían lo que vendría, 
ni en qué acabaría su historia, como nada saben
los humanos que habitan este antiguo sol azul.
   
Pero debieron presentir ese final,
y la alegría de los ciclos y de los aluviones 
debió ir acompañada de angustia por la llegada de los ejércitos
que les prometían más bienestar y más paz,
diciéndoles que la paz y el bienestar requerían 
alianzas y el abandono de sus creencias y una historia nueva
y en apariencia más útil.
   
Mucho después,
de ellos quedaría el recuerdo en libros y mitos,
y el rumor del desierto,
y las perfectas construcciones de piedra resistente,
y su escritura, bella y útil, que llevó años descifrar.
   
Y mucho de esto no permaneció en su tierra, a orillas del Nilo,
sino que fue robado, y viajó en navíos, por mares diferentes,
hasta museos y plazas de otros colores
donde ganaría otros olores y otros sentidos.
Parece que siempre ha sido así 
con el tiempo y la historia.
Parece que siempre es así.
   
A no ser que una esfinge se rebele
y levante el vuelo, como la esfinge de otro pueblo,
no a orillas del Nilo, sino de un mar
poblado de mitos y pequeñas islas.
   
Tampoco conoce, esa esfinge resguardada en Delfos,
cómo será el futuro de las cosas y del tiempo,
pero sabe de la llegada de los que, en nombre de un nuevo equilibrio,
dicen poder salvar los tiempos.
   
Tal vez le ayuden el cuerpo de león
y, desplegadas, las alas.
   
Y el enigma,
que poco importa a los dueños del equilibrio,
pero que dicen ser la fuente de la poesía.
Y es la fuente de la que la carne despierta,
a orillas de lo humano.


De "Oscuro"
   

29.3.25

Linn Ullmann. Antes de que te duermas

Sander está callado. Karin también está callada. Eso debería indicar que algo anda mal. Karin suele hablar sin parar. Pero cuando dos personas están acostadas en una cama en mitad de la noche esperando una llamada que no llega, suele hacerse el silencio. Solo oyen el despertador de la mesilla de noche, el silbido del viento y la nieve fuera, y al vecino con insomnio que apaga la radio y se dispone a meterse en la cama una vez más.


Principio de "Antes de que te duermas"
    

28.3.25

Oriana Fallaci. La anti-Marilyn

Las vacaciones romanas de Audrey Hepburn y Mel Ferrer dieron comienzo a las siete de la mañana del miércoles 29 de septiembre de 1954, cuando, temblorosos y espantados, los dos cónyuges llegaron a la estación Termini en el tren procedente de Ginebra. Decenas de periodistas y fotógrafos los esperaban bajo la marquesina: ni siquiera el viejo Charlot, cuando llegó por primera vez a Roma, había conseguido reunir a tantos. 


De "La anti-Marilyn"
En el libro "Tan adorables"
    

27.3.25

Mary Oliver. Cuando hablan las rosas yo presto atención

"Mientras podamos
ser extravagantes seremos
enormes y húmedamente 
extravagantes. Entonces caeremos
hoja a hoja hasta el suelo. Es
esta nuestra tarea inalterable, y la hacemos
con alegría".
   
Y continuaron. "Óyenos,
los grilletes del corazón no son, como piensas,
la muerte, la enfermedad, el dolor,
la esperanza no correspondida, ni la soledad, sino
   
la lasitud, la tristeza, la vanagloria, el miedo, la ansiedad,
el egoísmo".
   
Su perfume, sin dejar de elevarse
desde sus cuerpos ciegos, me hizo
estremecerme de alegría.


De "La sed"
    

26.3.25

Edna O'Brien. James Joyce

Había una vez

Había una vez un hombre que iba caminando por Dublín y se dio a sí mismo el nombre de Dedalus en honor a Dédalo, el hechicero, constructor de laberintos y artífice de alas para Ícaro, que voló tan cerca del sol que se cayó, del mismo modo que el dublinés y apostólico James Joyce cayó en las profundidades de un mundo de palabras, desde las "epifanías" de su juventud hasta el "caosmos" verbal de sus últimos años.


Principio de "James Joyce"
    

25.3.25

Elena Andrés. Águilas del amor

Qué tienes tú que ver
con las aves en cruz de los brazos abiertos!
Águilas del amor que navegan espacios.
Los brazos poderosos como pájaros míticos,
que vuelan penitentes
(el vigor constructivo inquebrantable).
Fuertes, auxiliadores.
   
Ved su cortante vuelo peregrino
por atmósferas rojas.
Hendiendo tempestades, rescatando
a niños paranoicos,
que se creyeron ángeles, subieron
(alas de remolino de una ilusión endeble coloreada)
a un cielo de oquedad, gimen vacío.
   
Y ya iban a caer
a un limbo de sarcasmo.
Sus caras tan redondas
de mejillas infladas,
como gráficos vientos de barrocas
cartografías azules.
Oh, locos querubines de alas de papel rosa!
Los brazos voladores
con qué amor os detienen la caída!
Con qué amor os contienen: ya dormidos.
   
Qué digno es vuestro sueño, la ternura
de una gota de azar en vuestros párpados.
Volveréis a nacer?
Sonreís al infinito en vuestro sueño?
   
Los brazos surcadores, cósmicos, del amor
por los espacios.


En "Los cien mejores poemas de amor en español"
     

24.3.25

Helga Flatland. Una familia moderna

LIV

Los Alpes parecen dientes de tiburón, sobresalen por encima del cielo cubierto de nubes de Europa Central en un mordisco que no cesa. Empujan el viento en distintas direcciones, intentan desgarrar el avión por todos los lados y aquí sentados somos tan pequeños, las cabezas que tengo delante se mecen al compás. En el paisaje que se extiende a nuestros pies, más de la mitad de la población cree que está bien pegar a los hijos, pienso, y busco a mis prpios hijos con la mirada, pero están ocultos tras el respaldo, cuatro filas delante de mí. A su lado, Olaf reparte el peso de la cabeza entre la pared del avión y el asiento. Delante de él se asoma el pelo rubio de Ellen. Entre los asientos veo que mamá duerme apoyada en su hombro. Papá baja por el pasillo con sus nuevos cascos Bose alrededor del cuello. Se los ha llevado al baño? Le sonrío en un destello de ternura, pero él no me ve. Se sienta al lado de Håkon, solo le veo parte de la cara, los pómulos marcados y la punta de la nariz, que se ve azulada con la luz del portátil que tiene delante.
Podrían ser cualquiera. Podríamos ser cualquiera.


Principio de "Una familia moderna"