29.8.26

Saša Vegri. Perdón

PERDÓN 
PORQUE NUESTRA CASA no se eleva hacia el cielo
Y las fachadas no sonríen 
CUANDO LO deseás 
PERDÓN 
PORQUE TU pollera roja se estira
PORQUE SE encogen los jeans 
Y TU CAMPERA no es un camaleón que cambia de color 
PERDÓN 
PORQUE ALGÚN DÍA ES jueves y no sábado 
PORQUE casi todos los domingos llueve
PERDÓN 
PORQUE EL BAÑO ESTÁ siempre ocupado
PORQUE HAY paredes en nuestro departamento 
Y NO SOLO espejos 
PERDÓN 
PORQUE DEBO ordenar los cajones
PRECISAMENTE AHORA
CUANDO identificaste los sistemas galácticos


De "Ofelia y el triple giro"
En "Desayuno en el regazo ordenado"


28.8.26

Rita Dove. Eurídice, volviéndose

Todas las tardes llamo a casa y contesta mi hermano.
Todas las tardes mi consabida cháchara, su incurable ánimo;
hasta que él gira; se acerca, más alto:
   
"Es tu hija, Mamá! Quieres saludar
a Rita?" Mi sorpresa cada vez
que él pregunta, que cree en preguntar.
   
"Hola, Rita" Un buen día, pues;
la voz tan dulce como la recuerdo.
Cierro los ojos para disfrutarlo
   
pero no necesito la oscuridad para verla
más joven que mi hija ahora,
con cintura de avispa, con su raso coralino cosido en casa
   
y todas las canciones de su época por bailar.
Con razón Orfeo, al escuchar
la voz por la que había tocado la lira
   
en la única estación de su vida que importaba,
no podía creer que ella fuera nada
sino lo que había sido siempre para él, para él...
   
Silencio, aire libre. Sé lo que va a venir,
espero a que mi hermano diga "Venga, ahora 
a decir adiós, Mamá", y que ella responda, como un loro:
   
"Adiós, Mamá."
Ese lúcido y espantoso canto.
Vuelvo a dejarme caer en trance
   
y sigo hablando: el tiempo, el cotilleo, las noticias.


De "Canciones para el apocalipsis"
    

27.8.26

Piedad Bonnett. A Isak Dinesen

Tu voz, honda y serena, transparente
como el agua de los ríos primordiales,
brota en la espesa noche y cae al alma
y cae al corazón. 
Tu leve gesto
desde el fondo del libro alza su vuelo,
y es como si un paréntesis se abriera
en la africana tarde silenciosa.
Con los zapatos llenos de agujeros
te veo atravesando la llanura 
o las rosadas calles de Nairobi
alta de luz y frágil como un ciervo. 
Hermosa y digna vas tocando puertas,
dulce reina arruinada y pesarosa.
En la página se oye tu suspiro
y tu infinito amor triza la noche,
llega hasta mí, 
restaña mis heridas.


De "Nadie en casa"
   

26.8.26

Mari Trini a Gloria Fuertes

Dedicado a Fuerte Gloria

Con el sonido del piano
me vuelvo loca.
Yo, ya no sé quién me engaña
el piano o mi otro yo.
O serán las teclas que se
están volviendo locas?
O seré yo la loca que las toca?


De "Poesía crónica"
    

25.8.26

Sara Teasdale. Para E.

He recordado la belleza en la noche;
contra silencios negros me desperté para ver
una lluvia de sol caer sobre Italia
y al verde Ravello soñando en su cumbre;
he recordado la belleza en la oscuridad,
el brillo rápido y puro de una fuga de Bach,
el fluir del agua cantando entre las rocas,
el sonido de una alondra en los bosques ingleses.
  
Pero esta evocada belleza no es más 
que un vago preludio al pensar en ti;
eres el alma más extraña que jamás he conocido,
amante de la belleza, caballeroso, excepcional;
mis pensamientos te buscan como las olas a la orilla,
y cuando pienso en ti me siento en paz.


De "Canciones de amor"
   

24.8.26

Greta García. Solo quería bailar

Tener el poder de leer el pensamiento es agotador. Yo no lo tengo, pero con solo imaginar que alguien oye lo que a mí me retumba me canso. Me consume mi propio sistema. La mentalista que se tope conmigo muere. 


Principio de "Solo quería bailar"
   

23.8.26

Oriana Fallaci. Penelope alla guerra*

Había sido un diálogo ridículo. 
«Algo moderno, Gió, e conmovedor. Una historia de amor, es inútil decirlo, pero con algo más que amor. El público, de otra manera, se aburre. Y recuerde que la protagonista debe de ser italiana, y el protagonista americano: conoce los problemas de las coproducciones. Le bastan dos meses, Gió?»


Principio de "Penelope alla guerra"
   

22.8.26

Fred Vargas. El hombre del revés

El martes aparecieron cuatro ovejas degolladas en Ventebrune, en los Alpes. Y el jueves, nueve en Pierrefort.
-Lobos -dijo un viejo-. Bajan hasta nosotros.
El otro vació su vaso, levantó la mano.
-Un lobo, Pierrot, un lobo. Una bestia como nunca has visto. Que baja hasta nosotros.


Principio de "El hombre del revés"
   

21.8.26

Miriam Toews. Ellas hablan

UN APUNTE SOBRE ESTA NOVELA

Entre 2005 y 2009, en una remota colonia menonita de Bolivia llamada Manitoba, como la provincia canadiense, muchas mujeres y niñas se levantaban por la mañana doloridas y con sensación de modorra, sus cuerpos amoratados y sangrando, como consecuencia de haber sido agredidas por la noche. Estas agresiones se atribuyeron a fantasmas y demonios. Ciertos miembros de la comunidad eran de la opinión de que o Dios o Satán estaban castigando a las mujeres por sus pecados; un grupo muy numeroso las acusaron de mentir para llamar la atención o encubrir sus adulterios; hubo incluso quienes creyeron que era todo fruto de una imaginación femenina desbocada.
Con el tiempo se descubrió que ocho hombres de la colonia habían administrado anestésico para animales a sus víctimas para dejarlas inconscientes y así poder violarlas. En 2011 un tribunal boliviano halló culpables a estos hombres y los condenó a largas penas de prisión. En 2013, con los condenados aún en prisión, se denunciaron en la colonia nuevas agresiones y abusos sexuales del mismo tipo.
Ellas hablan es tanto una reacción a través de la ficción a estos hechos reales como un acto de imaginación femenina.


Principio de "Ellas hablan"
   

20.8.26

Anne Mette Overgaard Jensen. Prólogo

No todo viaje se mide en kilómetros.
Hay desplazamientos que ocurren en la piel,
en la manera de sostener el silencio,
en la forma en que una voz aprende a no esconderse.
  
Este libro nació de un cruce.
Un lugar sin coordenadas,
donde el viento todavía empuja 
y la luz ya empieza a quedarse.
  
El viento enseñó la forma:
cómo mantenerse en pie,
cómo no desbordar,
cómo doblar la emoción como un abrigo
y guardarla para después.
La luz llegó sin pedir permiso.
No explicó: ardió. 
Mostró que el cuerpo también piensa,
que el deseo no es una falta,
que existir puede ser una afirmación. 
  
Entre ambas fuerzas se abre esta escritura.
No como una batalla,
sino como una conversación lenta,
una respiración que aprende a no elegir bando.
  
Aquí la infancia es un clima,
el idioma una casa que a veces se rompe,
los trenes un pulso que no sabe quedarse,
el sur una llamarada que enseña a ocupar espacio,
el espejo una puerta,
el cuerpo un territorio que deja de pedir disculpas.
  
Nada de lo que se dice ocurrió exactamente así. 
Pero todo ocurrió. 
La memoria no repite: transforma para poder decir.
Hace de la herida metáfora, 
del temblor lenguaje, 
del paso una forma de permanencia.
  
Cada poema es una habitación abierta.
Entre la niña del horizonte blanco,
la joven de líneas rectas, 
la mujer que aprende a no apagar su luz.
Se sientan juntas.
Respiran.
Por primera vez, no tienen que justificarse.
  
Este no es un libro de llegadas.
Es un libro de sostener.
De aprender a habitar la contradicción 
sin romperse, 
de aceptar que la casa no siempre tiene muros,
de reconocer que el hogar puede ser un cuerpo
que por fin se queda en sí mismo.
  
Si algo desean estas páginas 
no es ser entendidas, 
sino acompañar.
Que quien lea encuentre su propio cruce,
su propio viento,
su propia luz
y ese lugar secreto donde ambas fuerzas 
dejan de empujarse 
y empiezan a conversar.


De "Entre el viento y la luz"