8.2.26

Kateřina Rudčenková. Quizá tú misma seas esa luz roja en el faro...

Quizá tú misma seas esa luz roja en el faro 
que no permite estrellarse a los barcos y los aviones 
y ni siquiera lo sepas.
  
Quizá precisamente tú vigiles la tierra firme.
  
Quizá precisamente a tus pies
descanse en la arena un huevo de gaviota
desovado para una cena íntima.
  
Es bastante probable que precisamente en la hierba
de tus dunas -lugar único en el mundo-
anide una bandada de aves exóticas.
   
Retrocede un paso.
Tu soledad en la punta del espigón sur
probablemente tenga un significado más profundo
que la mera soledad.


En "De sombra y terciopelo. Diecisiete poetas checas (1963-1988)"
    

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