26.3.26

Han Kang. Tinta y sangre

La blanquecina acera estaba congelada y yo no dejaba de resbalar con mis zapatos gastados. Saqué las manos de los bolsillos para no caerme y el viento cortante me heló los dedos. Apretando los puños enrojecidos, seguí andando. Ya cerca de la parada del autobús, recordé el sueño que había tenido la noche anterior.


Principio de "Tinta y sangre"
    

No hay comentarios: