10.4.26

Eve Babitz. Días lentos, malas compañías

Esta es una historia de amor y pido disculpas por ello; ha sido algo involuntario. Pero quiero que se entienda desde el comienzo que no tengo ninguna expectativa de que acabe bien. Aquí no encontrarán un «aunque sea una cínica y esté harta del mundo, Sam y yo hemos dado con la clave que sólo nosotros podemos conocer y que usted sólo puede descubrir metiendo la nariz en este libro». Para empezar, porque eso da mala suerte. Conozco a cierta señora a la que, después de forrarse escribiendo sobre su edificante redención a través del enamoramiento, se le escapó su amado durante la gira promocional de la edición de bolsillo y nunca más volvió a saber de él. Si el solo hecho de dejar saber que estás feliz, aunque lo susurres muy bajito, trae mala suerte, hay que sumarle que no es de buen gusto.


Principio de "Días lentos, malas compañías"
    

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