Hay regalos a los que no consideramos regalos y no entiendo por qué.
El olor a primavera, por ejemplo.
Los atardeceres.
El café que alguien te trae sin habérselo pedido.
Los abrazos cuando se necesitan (que, a mí parecer, es casi siempre).
Respirar... Regalazo!
Poder contar estrellas y pensar que la gente que ya no está aquí brilla con ellas.
Tener con quien brindar, con quien llorar, con quien sincerarse, abrirse, reír, bailar, celebrar, viajar...
Saber estar sola y disfrutarlo.
El amor. Recibirlo y darlo. Ambos son regalos.
Escuchar de una bonita voz un bello poema.
Que a la gente que te importa le pasen cosas buenas.
Que alguien te mande una foto o una canción porque sabe que te gustará.
Poder dormir tranquila.
Agradecer.
De "El año en que hibernamos"
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