21.6.26

Lamiae El Amrani. El dorado ennegrecido

Acabaron con los restos de lo que fuimos
y truncaron nuestras vidas
a fuerza de balas,
con explosivos negros
que machacaban a cada paso
las tiernas ilusiones abandonas.
Nos separaron 
con arabescos de hierro forjado 
con mares que nos ahogan 
con desiertos que nos entierran.
Y descubrimos en silencio,
que nos arrebataron 
la tranquilidad de contemplar
la belleza de la noche
a través de los versículos del Corán. 
Que ya no podemos soñar
sin oír que los latidos 
de nuestras casas se apagan.
Que ya no podemos llorar
porque nuestras lágrimas 
las reservamos 
para acontecimientos importantes.
Y caminamos en silencio
intentando no molestar 
mientras el cielo
aun nos caía una lluvia de fuego,
que logra iluminar, por un instante,
nuestra mirada
y somos conscientes
de que seguimos atrapados 
entre la desgracia 
oscura y dorada 
que nos rodea.


En "Más allá de Sherezade. Poesía contemporánea de Mujeres del Magreb. Volumen I. Memoria, exilio e inmigración"
   

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