Al subir a bordo, una multitud de miradas celestes le corretea las piernas. Los noruegos no tienen ni la más leve insinuación de ojeras. Ojos celestes y párpados color rosa!... que luego hallarían una explicación en los gestos apurados del capitán: el celeste, color frío o apasionado en mala forma; el rosado: frecuencia de acquavit o de whisky en los camarotes incomodados por el vigor de pipas y fotografías de mujeres desconocidas, madres de hijos también desconocidos.
De "45 días y 30 marineros"
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