16.10.26

Elena Garro. Inés

-No temas ir a un país extranjero. Vas a un lugar impecable, al cuidado de tu primo Jesús, y el propio señor se encargará de arreglarte los papeles de trabajo. Confía en Dios, hija mía! Has tenido mucha suerte en haber encontrado tan excelente trabajo. 
En el pequeño andén, las palabras de la madre superiora se confundieron con la llovizna que caía sobre los rieles y sobre su propio rostro. Inés guardó silencio. Miró su modesta maleta que contenía un traje gris, alguna ropa interior, un peine, un cepillo de dientes y un jabón de tocador. Inés contuvo las lágrimas y trató de no mirar al cielo, ni a las pocas personas que desde lejos contemplaban su partida con gesto mudo y sorprendido. 


Principio de "Inés"
en "Novelas breves"
   

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