Nos reunimos al extinguirse la claridad solar, gorgojos afiebrados, descontrolados animales que no caben en sus pieles y tratan de arrancárselas.
«Es la luna», dice uno. «Afecta a locos y poetas». «También a músicos y asesinos seriales». Dice otro. De pronto, suena una homérica carcajada. El dueño de dirige a una mujer de calvicie creciente que solloza sin descanso. Le increpa:
«Lloras demasiado para estar loca».
De "La vida es bella"
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