Cuando mi editor me pidió definir este libro me preguntó: «Memorias?, autobiografía?, ensayo?, ficción?». Yo pienso en este libro como un híbrido. Durante algún tiempo lo llamé el lhíbrido, pero mestizo es una palabra que lo define mejor; porque Leche de silencio puede tratarse de memorias poéticas, de un ensayo imperfecto, inestable, de una autobiografía imaginaria, una novela sin ficción, incluso una correspondencia, entendida como un intercambio emocional muy intenso. Soy una escritora mestiza, como todos lo somos al apropiarnos de distintas voces y corrientes. Esta última palabra me gusta porque la asocio con afluentes, eso soy: un río de voces, de sangre y memorias que me dan identidad. Aquí, y más adelante volveré a hacerlo, me pregunto si es necesario clasificar una escritura que quiere ser un gesto: el de poner una flor, por última vez, en el pecho de un amado.
De "Leche de silencio"