En cuestión de comida, casi todo el mundo tiene un gusto secreto. Por lo general es una inclinación claramente furtiva, y solo se menciona con una especie de diversión autocrítica, como cuando se dice: «Es muy raro, sí, también a mí me hace gracia».
Recordáis cómo Claudine se agachaba ante el fuego y hacía girar una horquilla lo suficientemente rápido para que el trocito de chocolate que estaba tostando no goteara?
De "Sírvase de inmediato"
En el libro "El arte de comer"