2.8.13

Adrienne Rich. Un atlas del mundo difícil, XIII (Dedicatorias)


Sé que estás leyendo este poema
tarde, antes de salir de tu oficina
la del único e intenso foco de luz amarilla y la ventana que se ensombrece
en la lasitud de un edificio que se desvanece en la quietud
mucho después de la hora punta.    Sé que estás leyendo este poema
de pie en una librería lejos del océano
en un día gris de principios de primavera, débiles copos empujados
en torno a ti a través de los inmensos espacios de las llanuras.
Sé que estás leyendo este poema
en una habitación en la que te ha sucedido demasiado para poder soportarlo
en la que espirales de sábanas yacen estancadas en el lecho
y la maleta abierta habla de fuga
pero aún no puedes irte.    Sé que estás leyendo este poema
mientras el metro disminuye la velocidad y antes de subir
                 corriendo las escaleras
hacia un amor diferente
que la vida nunca te ha concedido.
Sé que estás leyendo este poema a la luz
de la pantalla del televisor donde se deslizan imágenes mudas que sobresaltan
mientras esperas las últimas noticias sobre la intifada.
Sé que estás leyendo este poema en una sala de espera
de ojos que coinciden y no se encuentran, de identidad con extraños.
Sé que estás leyendo este poema bajo una luz fluorescente
en el aburrimiento y la fatiga de los jóvenes excluidos,
que se excluyen, demasiado jóvenes.    Sé
que estás leyendo este poema con la vista que te falla, las gruesas
lentes agrandan estas letras más allá de todo significado y aún así continúas leyendo
porque hasta el alfabeto es valioso.
Sé que estás leyendo este poema yendo y viniendo junto al horno
calentando leche, con un niño que llora en tu hombro, un libro en la mano
porque la vida es corta y también tú tienes sed.
Sé que estás leyendo este poema que no está en tu idioma
te imaginas algunas palabras mientras otras te hacen seguir leyendo
y quiero saber qué palabras son ésas.
Sé que estás leyendo este poema esperando oír algo, rota
                                entre la amargura y la esperanza
para volver una vez más a la tarea que no puedes rechazar.
Sé que estás leyendo este poema porque no hay más que leer
allí donde has arribado, desnuda como estás.


De "Un atlas del mundo difícil"
"Poemas (1963-2000)"


 

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