21.8.25

Hilde Domin. Paisaje cambiante

Uno tiene que saber irse
y sin embargo, ser igual que un árbol:
como si se quedasen las raíces en el suelo,
como si se moviese el paisaje 
y nosotros nos quedásemos parados.
Aguantar la respiración 
hasta que cese el viento
y el aire ajeno empiece a rodearnos,
hasta que el juego de luz y sombra,
de azul y verde,
muestre los viejos patrones 
y estemos como en casa
donde sea,
y podamos sentarnos y recostarnos 
como si fuera la tumba
de nuestra madre.


De "Sólo una rosa como apoyo"
En "Canciones para dar aliento"
    

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