tu espera,
hermana de una nube,
de un pájaro,
de un capricho de sombras
a la luz.
Todo roza el momento
al llegar
y al marcharse,
ese momento eterno
que ha perdido su tiempo
encuadrado en el marcó
con fijeza de piedra.
Otoño o primavera,
alba o atardecer,
siempre tu misma luz
sin ceñir al paisaje.
Y tu esperar, seguro,
con dolor de costumbre,
sigue en esa ventana
como recién nacido.
(Del libro "Presencia del recuerdo")
En "Mujeres del 27. Antología poética"
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