Violines doblándome las piernas
clavicordio de ojos ausentes
besos insoportablemente perdidos
manos abiertas tristes
caricias que caen
otoños de árboles
primaveras que sólo Vivaldi conoce.
Habito el frío de tu ciudad de invierno.
Una cama vacía
una mujer furiosamente piel
maldiciendo la maldita distancia
acostándose con nieve
durmiendo con Vivaldi
soñando con Ulises.
De "Material de lectura"
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