1.2.26

Božena Správcová. Vale, aquí lo tenemos: agua, fuego, dijo el hombre de madera...

Vale, aquí lo tenemos: agua, fuego, dijo el hombre de madera
en un gran caballo. Qué más?
Hace poco limpié la claraboya,
continuó el leñoso.
   
Pensé en que todo era culpa mía. Cuando de repente mi amigo
me llamó por teléfono:
Sí, todo es culpa tuya, leñoso.
De hecho creo que eres un gran hijo de puta
Y además dijo: Ven a mis brazos, tonto!
y me entró el pánico, quería ir afuera,
quería volar arriba por la claraboya, que justo estaba limpiando,
de mí caían pesados trozos de suciedad y libros gruesos, plomos... lastres de todas clases,
me abrí paso por la ventana afuera rompiendo de todo,
enloquecí, volé y grité de alegría,
grazné hacia abajo, a los pájaros: Cra! Y me sentí muy ligero,
y también pensé 
que me descuajeringaría llorando,
ni sé si de tristeza o de alegría. Eso era el aire, señor gato?
Un poco, leñoso; dijo el gato sabiamente.
  
Pero sobre todo era la muerte.


En "De sombra y terciopelo. Diecisiete poetas checas (1963-1988)"
   

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