en un gran caballo. Qué más?
Hace poco limpié la claraboya,
continuó el leñoso.
Pensé en que todo era culpa mía. Cuando de repente mi amigo
me llamó por teléfono:
Sí, todo es culpa tuya, leñoso.
De hecho creo que eres un gran hijo de puta
Y además dijo: Ven a mis brazos, tonto!
y me entró el pánico, quería ir afuera,
quería volar arriba por la claraboya, que justo estaba limpiando,
de mí caían pesados trozos de suciedad y libros gruesos, plomos... lastres de todas clases,
me abrí paso por la ventana afuera rompiendo de todo,
enloquecí, volé y grité de alegría,
grazné hacia abajo, a los pájaros: Cra! Y me sentí muy ligero,
y también pensé
que me descuajeringaría llorando,
ni sé si de tristeza o de alegría. Eso era el aire, señor gato?
Un poco, leñoso; dijo el gato sabiamente.
Pero sobre todo era la muerte.
En "De sombra y terciopelo. Diecisiete poetas checas (1963-1988)"
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