28.2.26

Christa Wolf. August

August lo recuerda bien: como a todos los niños que llegaban sin padres a la estación de Mecklemburgo al final de la guerra, le preguntaron cuándo y dónde había perdido a su madre, pero no lo sabía. También le preguntaron si el tren de refugiados lo habían bombardeado antes o después de cruzar el gran río al que llamaban Óder, pero eso tampoco lo sabía. Estaba durmiendo. Cuando estalló el terrible estruendo y la gente empezó a gritar, una mujer desconocida, que no era su madre, lo agarró por el brazo y lo sacó del tren. Cayó al suelo, detrás de un terraplén nevado, y no se levantó hasta que el ruido cesó y el maquinista gritó que todos los que quedaran vivos debían volver a subir a bordo de inmediato. August nunca volvió a ver a su madre ni a la mujer desconocida. Sí,  mucha gente quedó tendida en el suelo y no subió al tren, que pronto reemprendió la marcha.


Principio de "August"
   

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