La infinita circunferencia metálica
encierra la finitud; al igual que los ojos
de quienes amamos,
un día dejarán de marcar la hora.
Honra ese preciso instante,
en que tu tiempo y el suyo
se sincronizan,
pues, aunque parece algo común,
es, en verdad, un acto divino.
De "Mi alma y tú, Minotauro"
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