16.6.21

Elizabeth Jane Howard. Hablaban de libros...

Hablaban de libros que él le había recomendado, y de películas que veían, analizando los personajes como si fueran los amigos comunes que, por lo demás, no tenían. La cama se convirtió en el lugar más seguro. Allí no había censura. La familiaridad intensificaba el placer, y el más mínimo descubrimiento sobre la sensualidad del otro pasaba a ser un gozo añadido. El sexo no consistía tanto en quitarse la ropa como en pasar a formar parte del cuerpo del otro, le había dicho Zoë una noche.


De "Confusión"
    

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