En la película interior que suelo proyectarme -la figuración de momentos venideros agradables, una salida, unas vacaciones, una cena de cumpleaños-, toda esa autoficción permanente que anticipaba el placer en una vida normal se veía sustituida por unas imágenes venidas de fuera que me traspasaban el pecho. Ya no controlaba mis ensoñaciones.
De "La ocupación"
No hay comentarios:
Publicar un comentario