Entre 2005 y 2009, en una remota colonia menonita de Bolivia llamada Manitoba, como la provincia canadiense, muchas mujeres y niñas se levantaban por la mañana doloridas y con sensación de modorra, sus cuerpos amoratados y sangrando, como consecuencia de haber sido agredidas por la noche. Estas agresiones se atribuyeron a fantasmas y demonios. Ciertos miembros de la comunidad eran de la opinión de que o Dios o Satán estaban castigando a las mujeres por sus pecados; un grupo muy numeroso las acusaron de mentir para llamar la atención o encubrir sus adulterios; hubo incluso quienes creyeron que era todo fruto de una imaginación femenina desbocada.
Con el tiempo se descubrió que ocho hombres de la colonia habían administrado anestésico para animales a sus víctimas para dejarlas inconscientes y así poder violarlas. En 2011 un tribunal boliviano halló culpables a estos hombres y los condenó a largas penas de prisión. En 2013, con los condenados aún en prisión, se denunciaron en la colonia nuevas agresiones y abusos sexuales del mismo tipo.
Ellas hablan es tanto una reacción a través de la ficción a estos hechos reales como un acto de imaginación femenina.
Principio de "Ellas hablan"
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