21.9.26

Marina Tsvietáieva. Hay dichosos y dichosas

Hay dichosos y dichosas
que no pueden cantar, las lágrimas
fluyen! Qué dulce fluye la pena, 
cual aguacero torrencial!
  
Para que bajo las piedras algo tiemble. 
Para mí - la vocación es como un látigo -
entre el sollozo fúnebre, 
el deber me ordena - cantar. 
   
David le cantó a su amigo. 
Aunque dividió la pena por la mitad!
Si Orfeo no hubiera descendido al Hades
y únicamente su voz hubiera enviado, 
  
si hubiera enviado únicamente su voz a las tinieblas, 
y él hubiera permanecido como prescindible en el umbral, 
Eurídice caminando como por una cuerda
hubiera llegado hasta él...
   
Como por una cuerda y hacia la claridad, 
a ciegas y sin retorno. 
Pues se te otorgó la voz, poeta, 
todo lo demás te fue arrebatado. 


En "Es ligera mi marcha"
   

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