30.9.21

Eileen Chang. Parece mentira...


-Parece mentira, pero nos queremos de verdad!
-Hace tiempo ya dijiste que me amabas.
-Eso no cuenta. En ese momento estábamos demasiado ocupados en enamorarnos, cómo íbamos a tener tiempo para querernos de verdad?


De "Un amor que destruye ciudades"
     

29.9.21

Rosa Montero cita un fragmento del diario de Marie Curie y un poema de Ursula K. Le Guin

Siempre, nunca, palabras absolutas que no podemos comprender siendo como somos pequeñas criaturas atrapadas en nuestro pequeño tiempo. No jugaste, en la niñez, a intentar imaginar la eternidad? La infinitud desplegándose delante de ti como una cita azul mareante e interminable? Eso es lo primero que te golpea en un duelo: la incapacidad de pensarlo y de admitirlo. Simplemente la idea no te cabe en la cabeza. Pero cómo es posible que no esté? Esa persona que tanto espacio ocupaba en el mundo, dónde se ha metido? El cerebro no puede comprender que haya desaparecido para siempre. Y qué demonios es siempre? Es un concepto inhumano. Quiero decir que está fuera de nuestra posibilidad de entendimiento. Pero cómo, no voy a verlo más? Ni hoy, ni mañana, ni pasado, ni dentro de un año? Es una realidad inconcebible que la mente rechaza: no verlo nunca más es un mal chiste, una idea ridícula.

A veces [tengo] la idea ridícula de que todo esto es una ilusión y que vas a volver. No tuve ayer, al oír cerrarse la puerta, la idea absurda de que eras tú?

Después de la muerte de Pablo, yo también me descubrí durante semanas pensando: "A ver si deja ya de hacer el tonto y regresa de una vez", como si su ausencia fuera una broma que me estuviera gastando para fastidiarme, como a veces hacía. Entiéndeme: no era un pensamiento verdadero y del todo asumido, sino una de esas ideas a medio hacer que cabrillean en los bordes de la conciencia, como peces nerviosos y resbaladizos. Del mismo modo, de todos es sabido que muchas personas creen ver por la calle al ser querido que acaban de perder (a mí nunca me ha pasado). Lo cuenta muy bien Ursula K. Le Guin en un desnudo poema titulado "On Hemlock Street" (En la calle Cicuta):

   I see broad shoulders, 
   a silver head, 
   and I think: John!
   And I think: dead.
   (Veo una espalda ancha,
   una cabeza plateada,
   y pienso: John!
   Y pienso: muerto.)


De "La ridícula idea de no volver a verte"
    

28.9.21

Virginia Woolf. Carta a Vita Sackville-West

Monk's House [Rodmell, Sussex]
Miércoles [23 de septiembre de 1925]

Mi querida Vita:
Consérvala: tu creencia de que logro cosas. Te aseguro que después de seis semanas de yacer en cama bebiendo leche y contestando una carta de vez en cuando, necesito todas tus ilusiones. Regresamos el viernes, y qué he hecho? Nada. Apenas he escrito una palabra, he leído montones de basura, no te he visto: pero qué sentido tiene pedirte que vengas por media hora para enfurecerme después porque tienes que irte? El maldito dolor de cabeza se va; cojo un resfriado o discuto airadamente y vuelve. Pero ahora ha desaparecido durante mucho más tiempo, de modo que, si puedo resistir los deleites de la charla, seré fuerte para siempre. Pero lo que iba a decir es que suplico más ilusiones. Te aseguro que si me animas, yo lo haré por ti.


En el libro "Cartas a mujeres"
    

27.9.21

Ali Smith. Verano

Todo el mundo dijo: ¿y?
Como en ¿y qué? Como en encogerse de hombros, o ¿y qué esperas que haga al respecto?, o me importa una mierda, o lo apruebo, me parece bien.
Vale, no lo dijo todo el mundo. Hablo coloquialmente, en plan frase hecha, como en todo el mundo hace esto o aquello. Lo que quiero decir es que entonces, en aquella época en concreto, ese tono despectivo fue un claro indicador, una especie de tintura de tornasol. El aquel entonces se puso de moda actuar como si nada importara. También se puso de moda insistir en que aquellos a quienes les importaba, o que decían que les importaba, eran unos pringados, o que solo pretendían quedar bien.
Es como si hubiese pasado hace una eternidad.
Pero no; solo hace unos meses que empezaron a arrestar o a amenazar con la deportación a personas que habían vivido toda su vida o gran parte de su vida en este país: ¿y?
Que un Gobierno cerró su propio Parlamento porque no podía conseguir el resultado que quería: ¿y?
Que muchas personas votaron a políticos que les mentían descaradamente: ¿y?
Que un continente ardía y otro se derretía: ¿y?
Que los poderosos de todo el mundo empezaron a excluir a personas por su religión, su etnia, su sexualidad o su oposición intelectual o política: ¿y?
Pero no. Es verdad. No todo el mundo lo dijo.
Ni por asomo.
Millones de personas no lo dijeron.
Millones y millones, en todo el país y en todo el mundo, vieron las mentiras, vieron cómo se maltrataba a las personas y al planeta, y lo expresaron en manifestaciones, en protestas, escribiendo, votando, hablando, mediante el activismo, en la radio, en la televisión, en las redes sociales, tuit tras tuir, página tras página.
Y las personas que conocían el poder de ese ¿y? respondieron en la radio, en la televisión, en las redes sociales, tuit tras tuit, página tras página: ¿y?
A lo que voy es que podría pasarme la vida entera enumerando, y hablando, y demostrando con citas y gráficos y ejemplos y estadísticas lo que la historia prueba claramente si nos mostramos indiferentes y cuáles son las consecuencias del fomento político de la indiferencia, algo que quienquiera que desee refutarlo rechazará al momento con un contundente e incisivo
¿y?


Principio de "Verano"
   

26.9.21

Sor Dorotea Félix de Ayala. Décimas a la muerte del doctor Juan Pérez de Montalbán

Que amor uno pueda hacer
de dos amantes ingenios,
y más siendo unos genios,
nadie le duda el poder.
Pues si esto así puede ser
cuando uno al otro así quiere,
sin duda alguna se infiere
que por más que uno se prive
al morir, todo no vive
al punto que el otro muere.

Montalbán, pues esto es cierto,
quién es aquel que no vio
lo mucho que en ti murió
cuando al gran Lope vio muerto?
Así con razón advierto
al mundo que, cuanto a mí,
morir dos veces os vi,
quién tanto visto no hubiera!:
en Lope, tú, la primera,
la segunda, Lope en ti.

En tanto extremo notamos
cuanto sentir os hicistes;
pues si dos veces moristes,
nosotros cuatro os lloramos;
a la fortuna culpamos
de sernos tan importuna,
y responde la fortuna
que era injusto que se viese
que dos veces no muriese
quien ha de vivir más de una.


En la "Antología de poetas españolas.
De la generación del 27 al siglo XV"

25.9.21

Alejandra Pizarnik. 8 de marzo (1961)

El más grande misterio de mi vida es éste: por qué no me suicido? En vano alegar mi pereza, mi miedo, mi olvido (se olvida de suicidarse). Tal vez por eso siento, de noche, cada noche, que me he olvidado de hacer algo, sin darme bien cuenta de qué. Cada noche me olvido de suicidarme.


De los diarios
          

24.9.21

Izumi Shikibu. Tu sombra al menos...

Tu sombra al menos
que viva permanezca
entre mis lágrimas,
aunque lejos el otoño te lleve
sin saber mis penas.


De "El diario de la dama Izumi"
      

23.9.21

Emmy Hennings. Un sueño

Yacemos en un profundo mar
Y nada sabemos del dolor y el mal.
Nos mantenemos abrazados
Y rodeados por nenúfares.
No anhelamos ni ansiamos ni queremos nada ya.
Ningún deseo tenemos.
Amado, de algo sí carezco,
un deseo aún padezco:
la añoranza de añoranza.



De "La última alegría"
En el libro "Cárcel seguido del poemario Estrofas del éter"
       

22.9.21

Teresa Wilms Montt. XIII

   Como se aumentan las ondas del mar a medida que el viento sopla, así aumenta la intensidad de mi dolor cuando, la cabeza entre los brazos, me pongo a recordar.
   Envidio aún a aquellos seres que no tienen pan, pero que poseen lo que toda la riqueza del mundo no me puede dar.
   Alguien que los ame; que escuche con ternura sus quejas a la vida, y comparta maravillado los raros momentos de felicidad.
   En la soledad de mi alcoba jamás encuentro la prueba de que mi existencia sea grata a otro ser; no hay nada que me diga: "Descansa, que vives en otro corazón".
   Si lloro mis lágrimas se congelan. Ya saben ellas que nadie vendrá a enjuagarlas. Si me desespero, yo sola me consuelo, imponiéndome tiránica voluntad.
   Y así vivo; siempre inquieta, siempre sola, engañándome con ilusiones que no tengo, como los niños que juegan con su caballito de palo creyéndolo de verdad.
   Qué le importa al mundo ver a un sonámbulo de dolor? No les toca el corazón. Más bien se entretienen en mirarlo, como a una curiosidad.
   Solo tienen alma aquellos seres que sufren; solo ellos pueden comprender los sollozos de otro ser y estrechar, con honda compasión, la mano huérfana de caricias.
   Son tan repetidas las noches en que, hundida la cabeza entre los brazos, me pongo a recordar...


De "Inquietudes sentimentales"

     

21.9.21

Cristina de Arteaga. Por la estepa dolorosa...

Por la estepa dolorosa
los caminos polvorientos
van trazando su elegía
de soledad y silencios...
Por las almas siempre solas
como los campos desiertos,
por las almas relegadas
a los olvidos del tiempo;
solo transitan las sombras,
las sombras de los recuerdos!


En la "Antología de poetas españolas.
De la generación del 27 al siglo XV"
     

20.9.21

Germaine Greer cita a Stevie Smith

Oh, estos bebés ilegítimos!
Oh, chicas, oh, chicas!
Pequeñas cosas valiosas y bobas,
debíais haber dicho, "no", yo tengo mi valía,
y otra vez repetir: porque tengo mi valía,
digo que No.
Nadie enseña ahora a nadie que ellas tienen su valor.

Stevie Smith



Al principio de uno de los capítulos de "Sexo y destino"
   

19.9.21

Karin Boye. Para ti

Tú, mi desesperación y mi fortaleza,
te llevaste toda vida propia que yo tuviera,
y porque todo me lo exigiste sin reparo,
me lo devolviste por mil multiplicado.


De "Los siete pecados capitales"
En "Ya es el tiempo de la inmensa espera"
      

18.9.21

Sally Rooney. En una serie de e-mails

En una serie de e-mails que intercambiaron hace poco en torno a su amistad, Marianne expresó sus sentimiento hacia Connell principalmente en términos del interés sostenido que sentía por sus opiniones y creencias, la curiosidad que le despierta su vida, y el impulso de consultar sus impresiones siempre que entra en conflicto con algo. Él se expresó más bien en términos de identificación, la sensación de apoyarla y de sufrir con ella cuando sufre, y la capacidad de percibir y empatizar con sus motivaciones. Marianne pensó que eso tenía algo que ver con los roles de género. Creo que es simplemente que me encantas como persona, respondió Connell a la defensiva. Eso es muy bonito, dijo ella.


De "Gente normal"
    

17.9.21

Inger Christensen. No ha pasado nada...

no ha pasado nada
   llevo días sentada
      ante el papel pero
         no pasa nada

*
soy como un niño que
   es alimentado con dolor
      levanto el brazo
         pero no consigo escribir nada
  
soy como un pájaro que
   ha olvidado a sus congéneres 
      abro el pico 
         pero no consigo cantar nada


De "Poema sobre la muerte"
En el libro "El valle de las mariposas"
   
    

16.9.21

Yevguenia Yaroslávskaia-Markón. Insumisa

Una advertencia: que no os sorprenda ni os avergüence mi sinceridad. Estoy convencida de que la franqueza siempre es beneficiosa para una persona porque, por muy oscuros que sean sus pensamientos y sus actos, aun así, son mucho más claros de lo que cree su entorno. Durante mi niñez siempre pensé lo bueno que sería si los seres humanos fuéramos transparentes como el cristal y si todos nuestros deseos, pensamientos y verdaderos motivos de nuestras acciones fueran visibles, como a través de una cajita de vidrio. De ser así, todos veríamos a los demás tal como nos vemos a nosotros. Y, en realidad, nadie tiende a pensar mal de sí mismo.


Principio de "Insumisa"
(o "Mi autobiografía")
    

15.9.21

Chimamanda Ngozi Adichie. Me da miedo acostarme y despertarme...

Me da miedo acostarme y despertarme; me da miedo el día de mañana y todos los que le seguirán. Me embarga un pasmo lleno de incredulidad porque el cartero sigue viniendo como siempre y la gente me invita a hablar en sitios y en la pantalla del móvil continúan apareciendo noticias. Cómo es que el mundo sigue adelante, respirando inmutable, mientras mi alma sufre una dispersión permanente?


De "Sobre el duelo"
    

14.9.21

Irene Vallejo. Póthos

La lengua griega tiene una palabra para describir su obsesión: póthos. Es el deseo de lo ausente o lo inalcanzable, un deseo que hace sufrir porque es imposible de calmar. Nombra el desasosiego de los enamorados no correspondidos y también la angustia del duelo, cuando añoramos de manera insoportable a una persona muerta.


De "El infinito en un junco"
    

13.9.21

Natalia Ginzburg. Y eso fue lo que pasó

Yo le dije:
-Dime la verdad.
Y él me contestó:
Qué verdad?
Dibujó a toda prisa en su cuaderno y me lo enseñó: un tren largo muy largo con una gran nube de humo negro y él asomándose por la ventanilla y saludando con un pañuelo.
Le pegué un tiro entre los ojos.
Me había dicho que preparara el termo para el viaje así que fui a la cocina, pepraré el té, le puse leche y azúcar y lo eché en el termo. Metí también el vasito y luego regresé al estudio. Fue entonces cuando me enseñó el dibujo y yo cogí el revólver que estaba en el cajón de su escritorio y le disparé. Le pegué un tiro entre los ojos.
Desde hacía tiempo pensaba que iba a acabar haciéndolo cualquier día.
Luego me puse el impermeable y los guantes y salí de casa. Me tomé un café en el bar y empecé a caminar sin rumbo por toda la ciudad. El día estaba fresco y había una brisa suave que anticipaba lluvia. Me senté en uno de los bancos del parque público, me quité los guantes y me miré las manos. Me quité el anillo y lo guardé en el bolso.


Principio de "Y eso fue lo que pasó"
   

12.9.21

Anna G. Dostoiévskaia. Recuerda, Anita...

Después me dijo lo que pocos maridos pueden decir a su mujer después de una vida conyugal de catorce años:
-Recuerda, Anita, siempre te quise mucho y no te traicioné ni con el pensamiento.
 

De "Dostoievski, mi marido"
    

11.9.21

Rosa Arciniega. Hasta llegar a esa convicción

Hasta llegar a esa convicción de la propia desgracia, se dudaba, se vacilaba, se sufría terribles alternativas de esperanza y desesperanza. Y esta duda y esta vacilación eran los puñales más hirientes, más tremendamente mortíferos y envenenados para un alma. Dudar era peor que saber. Pero cuando se sabía, cuando se alcanzaba por fin la seguridad venía además precedida de una gran resignación por haberla imaginado mentalmente muchas veces, entonces, junto con la pena provocada por el hecho esperado, se derramaba también sobre las almas acongojadas una serenidad innegable y magnánima, casi mística. 


De "Vidas de celuloide. La novela de Hollywood"
    

10.9.21

María Teresa Roca de Togores. A un abanico

Abanico encantado, en tus tenues colores,
vibra el arte supremo del pincel de Watteau,
en ti mueren las frases de los viejos amores
y las rimas ingenuas que tu gracia inspiró.

Tú naciste en un siglo de placer y de orgía,
y en la Corte famosa de un famoso Rey Luis,
escuchaste las risas de la amada de un día
como el triste suspiro de una reina infeliz.

Eres frívolo y frágil, como el alma liviana
de la grácil marquesa que te supo agitar;
oh, cómplice temible de la fiel cortesana,
qué de intrigas contaras si pudieras hablar!

Tú robaste a la noche sus matices de plata
y sus pálidos oros a las rosas de té;
en ti duermen los ecos de la vieja sonata
y las rítmicas notas del gentil minué,

Tú recuerdas la pompa de la Corte francesa,
y revives la historia del augusto Borbón
que salpicara el trono de su invicta grandeza
con el cieno del vicio de una insana pasión.

Y viviste entre aromas, entre seda y brocados,
entre burlas y besos, y palabras de amor;
y bebiste el aliento de labios perfumados,
y evaporaste gemas que cuajara el dolor.

Hay escrito en tu vida un retazo de historia,
de la historia de un siglo de inagotable afán;
que lo mismo cantaba del guerrero la gloria,
que admiraba las rimas del abate galán.

Instrumento engañoso de la trama de encajes,
encubridor de risas, de llanto y de traición,
en ti vibran las almas de añejos personajes,
en ti vive el recuerdo que amó la tradición.

Eres frívolo y frágil, como el alma liviana
de la grácil marquesa que te supo agitar.
Oh, cómplice temible de la fiel cortesana,
qué de intrigas contaras si pudieras hablar!

Hoy yace ya olvidada la escena campesina
de los tenues colores que el tiempo acarició;
que encerrado en la cárcel de moderna vitrina
duerme el arte supremo del alma de Watteau.


En la "Antología de poetas españolas.
De la generación del 27 al siglo XV"
         

9.9.21

Iris Murdoch. El mar, el mar

La prehistoria

El mar que se extiende ante mí mientras escribo, más que destellar, resplandece bajo el suave sol de mayo. Con en cambio de marea, se recuesta calladamente contra la tierra, casi sin huella de ondas ni de espuma. Próximo al horizonte es de un púrpura suntuoso, marcado por líneas regulares de verde esmeralda. En el horizonte es índigo. Cerca de la playa, donde la visión se da enmarcada por amontonamientos de desiguales rocas amarillas, hay una franja de verde más pálido, helado y puro, menos radiante y sin embargo opaco, no transparente. Estamos en el norte, y la luz brillante del sol no puede penetrar en el mar. Allí donde el agua golpea suavemente sobre las rocas sigue siendo una superficie de color, como una piel. El cielo sin nubes es muy pálido en el horizonte, índigo, que le pone un breve trazo de plata. Su azul se intensifica y vibra hacia el cenit. Pero el cielo parece frío, hasta el sol parece frío.


Principio de "El mar, el mar"
    

8.9.21

Christa Wolf. Pieza de verano

Fue aquel verano memorable. Los periódicos lo llamaron "el verano del siglo", pese a que los siguientes aún lo superarían, a consecuencia de ciertas variaciones de las corrientes del Pacífico que provocaron una "inversión" del océano y modificaciones del clima en el hemisferio norte. De eso nosotros nada sabíamos. Nosotros sabíamos que queríamos estar juntos. A veces nos preguntábamos cómo recordaríamos aquellos años, cómo nos los describiríamos a nosotros mismos y a los otros. Pero en realidad no creíamos que nuestro tiempo estuviera limitado. Ahora que todo ha terminado, también esta pregunta tiene su respuesta. Ahora que Luisa se ha ido, que Bella nos ha abandonado para siempre, que Steffi ha muerto, que las casas están destruidas, ahora el recuerdo vuelve a reinar en la vida.
No pudo ser.


Principio de "Pieza de verano"
    

7.9.21

Pia Tafdrup. Cuentos de invierno

En el tren se me acerca un hombre
   y me pregunta
por el libro que leo,
         Cuentos de invierno, de Karen Blixen.
Soy vista
por una mirada luminosa,
no busco escondite en el paisaje
que pasa ante el cristal del vagón,
porque esta mirada no
   va a caminar a otros lugares.
El libro está entre él y yo,
no se puede usar como escudo
porque de repente
   nos está uniendo.
Mejor pedida de mano no la he conocido,
   deja su impronta en el alma.
Es él, el que pocos días después
bajo una corona de libros verde pálida
me besará 
   una noche de agosto
cuando el sol caiga en picado.
Temblamos, y todas las hojas del árbol 
se ponen en movimiento.
El germen de los sueños
   planea
en el viento tibio.
Es él, con quien después
me casaré, 
un cuento de invierno con el sol en lo alto y un frío insondable.


De "Sol de salamandra"
   

6.9.21

Izumi Shikibu. La misma luna...

La misma luna
que a vuestro lado vi
es la que veo
con ojos en el cielo clavados
y mi corazón hecho jirones.


De "El diario de la dama Izumi"
    

5.9.21

Eila Kivikkaho. Recuerdo

Las palabras no podían mover montañas,
las palabras no servían siquiera para abrir mi puerta.

Pero cuando te fuiste
las salvé metiéndolas en el calor
como pajarillos desvanecidos al golpearse contra la ventana.

Y nunca se cansan de cantar.
Y siempre las estoy escuchando.


[Niityltä pois, 1951]



En la antología de "Poesía nórdica"
          

4.9.21

Fahmida Riaz. Está transcurriendo la noche del desconsuelo

Está transcurriendo la noche del desconsuelo.
Se apagó el arrebol de las nubes,
se extendieron las sombras.
Desde un oscuro rincón
hace tiempo que contemplo
luces, pies en fuga.
   
Ningún deseo albergo.
Ningún anhelo en mi corazón.
Por qué iba a colorear
un sueño mis ojos vacíos?
Al contemplar la estrella vespertina
no pronunciaré el nombre de nadie.
No hay nadie para mí.
Ajenas son esas fragancias,
ajenos los colores del arcoíris,
la estrella vespertina, ajena,
ajena la tonada del viento.
Todo eso es para alguna otra persona.


De "Es una mujer impura"
   

3.9.21

Mary Oliver. Dos o tres cosas

5.

Todo lo que necesitás son dos o tres cosas
para atravesar el lago azul, la espesura
de los bosques y la rigidez
de las flores del relámpago - una intensa
memoria del placer, un agudo
conocimiento del dolor.


De "El trabajo del sueño"
    

2.9.21

Cristina Morales. En Lectura Fácil

Las novelas, las leyes, los contratos,
las multas, las sentencias,
la factura de la luz, del agua y del gas,
los papeles del banco, del ayuntamiento
y de cualquier sitio donde haya políticos
o de cualquier sitio donde haya empresas
tiene que escribirse en Lectura Fácil.


De "Lectura fácil"
   

1.9.21

Mary Jo Bang. Septiembre

Septiembre es llegar a la médula
de argumentos y controversias...
prejuicios e incomprensiones.
Qué podré amar si no aquello
que fue enigma?
Los años de la infancia, dice la memoria,
y ahí estamos, con el demonio
del arte de vivir
esbozado en el cristal de una ventana.

En la belleza de una noche de mayo,
a la luna nueva, a la lumbre de un candil,
se perfilaba
un paisaje casi abandonado. Yermo
pero no yermo del todo. Resultan fascinantes,
esos misteriosos sentimientos revelados.
Enigma de una tarde de otoño, cuadro
que es una composición 
del ojo de mi mente. Cada hora

que me paso ante ese cuadro
todavía veo aquel momento.
Sin embargo, ese instante es un enigma
para mí, y tiene mucho de inexplicable.
Las cosas físicas se ocultan en la arquitectura
del suceso. El enigma de una maqueta,
de una sombra, el fantasmal y eterno aspecto
del momento. Alabado seas por resultar
una gran caja de sorpresas,

tu cabeza el escenario de un maravilloso teatro
del mas tierno gris de la niebla
que une el cielo con la tierra.
Un revoltijo de verdad y memoria,
mitología e iconografía,
contemplo con el ojo
de la mente la ciudad que se acomoda
a ese hermoso día que ahora es infinito.
Se hace más intenso. Comienza. El método cíclico.

La memoria no es algo vivo; es una maqueta
y eso la hace odiosa. De todos modos, no es una ficción,
es una verdad, de hecho una triste y monstruosa verdad.
Yo fui asignada a ti, juntos fuimos
un maravilloso y melancólico cuadro.
Este último cuadro es el cumplimiento
del abrumador instante
en el que el ojo lúcido te percibe como un ahora
que ha terminado. Un ahora fijado ahora
en el barrido del pasado.


De "Elegía"